Juan Manuel

Juan Manuel Cordero

, España

Soy egocéntrico, infantil, bebedor empedernido, jugador compulsivo, pendenciero, propenso a la molicie, mitómano sin propósito de enmienda, mujeriego hasta la extenuación, glotón y arrogante, déspota como un niño chico y un charlatán desmedido... soy adicto al café caliente, a la cerveza fría y al Jack Daniel's sin hielo. Prefiero un serranito a un big-mac, el día a la noche, los gatos a los perros, Quevedo a Bécquer y las malas compañías a la soledad. Deambular sin rumbo es mi mayor vocación. Admirar la distancia mi única religión. Disfruto con el buen cine, la mejor literatura y el teatro (esto último no es cierto: nunca he ido al teatro, pero viste mucho reflejarlo). Moriré ahogado entre libros y espero reencarnarme en gato y en Sevilla a poder ser, pero con la suerte que gasto a buen seguro que lo hago en ñú y en África. Estos, a grandes rasgos, son mis diez mandamientos. Que no sé si son diez porque nunca los he contando. Y porque pueden variar añadiendo o restando alguno según me salgan de los cataplines (que para eso ando bien servido). Por lo demás, exijo mucho pero me contento con poco porque buscar la felicidad es una mariconada. En general soy dichoso si no le fallo a la ortografía ni a las personas que quiero. Aunque, a mi pesar, cada día escribo mejor. De todo lo expuesto nada es totalmente cierto ni totalmente falso, pero tampoco demanda mayor importancia... como decía mi abuela Herminia: lo único seguro en esta vida es que nada es seguro, y ni aún eso se puede afirmar que sea seguro.