Una brillante línea azul en el horizonte

Una brillante línea azul en el horizonte

  • Relatos cortos
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Nací el 20 de marzo de 1988. Soy administrador de profesión. Nunca estudié literatura (a nivel universitario, quiero decir) y, de hecho, en mi vida...

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Descripción

Tenía yo entonces treinta y tres años. Contaba con un título del Instituto de Fotografía de Nueva York y con varios años de experiencia trabajando para horrendas revistas de entretenimiento. De tanto codearme con celebridades, con gente famosa e importante, había terminado por conseguir cierto nivel de notoriedad y de prestigio. Mi rostro, que se distinguía por unas facciones pétreas y por esa discreta barba de tres días que nunca me rasuraba, aparecía muy seguido en la televisión, bajo el brillo de los reflectores, o en los diarios y revistas, flanqueado sobre el papel por asombrosas declaraciones en letras de molde. En las entrevistas, ante cada nueva pregunta que me hacían, yo respondía con entusiasmo y me explayaba hablando sobre mi trabajo cotidiano, sobre mis ambiciones artísticas y objetivos inmediatos, pero me volvía parco y cortante cuando se trataba de echar una luz sobre mi enrevesada y catastrófica vida sentimental...

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  • Miguel da Unamenos

    Miguel da Unamenos - miércoles, 31 de octubre de 2018

    Ha caído de una sentada. Sé que también lo leí hace meses, pero no lo recordaba, y, convencido de que habría también cambios en el texto, hice trabajar la vista y, ya de paso, también la mollera. Un personaje, Nestor, que no gusta de ataduras, simplificando por mi parte algo que en realidad responde a una causa mucho más profunda, quizás porque teme al dolor que ahonda en el alma, que es de los que más sufrimiento hace padecer al individuo. No guarda un buen recuerdo de su padre, que, aun así, acude una y otra vez a sus recuerdos, llegando a verse reflejado en él en ocasiones. Incluso se dice mala persona, aumentando su tormento. Es un hombre de vida acomodada, y eso le permite hallar el modo de recobrarse, aunque sólo en parte. De haber vivido bajo la piel de alguien menos afortunado, su carácter podría haberle inducido a contemplar cada día como a una suerte de insondable abismo en el que apenas lograría subsistir. Aunque, debo reconocer que se me va la pinza y empiezo a filosofar sin ton ni son, con el consiguiente peligro de alejarme de la senda por la que pretende conducir al lector este maravilloso relato tuyo, Gabriel. Eres un artista, muchacho.

  • Gabriel Deledda

    RE:

    Gabriel Deledda - lunes, 5 de noviembre de 2018

    Que bueno que te haya caido mal el personaje, porque esta basado de pies a cabeza en un tipo que me trato como a una basura alguna vez (aunque el tiempo me ha llevado a perdonarlo y a sentir cierta ternura por el, incluso me ha llevado a escribir todo un cuento desde su perspectiva). Y si, ya lo habias leido antes, cuando era apenas un relato de 1000 palabras, le he ido agregando cosas en todos estos meses y que bueno que el resultado final te haya parecido bueno :) Gracias, Miguel!

  • Miguel da Unamenos

    RE: RE:

    Miguel da Unamenos - martes, 6 de noviembre de 2018

    Llegué a sentir cierta compasión por el protagonista, tal es la emotividad de la que parte el escrito. Leer tu comentario y recordar la obra, las formas en que es mostrada, me hace entender que, sin duda, debe ser una herida sanada la tuya, Gabriel. Siempre queda cicatriz, pero dar ese trato a quien la ocasionó, otorgándole el privilegio de ser protagonista de una de tus creaciones, es una prueba de que la cura es completa. Mis felicitaciones.

  • Serena Arci

    Serena Arci - miércoles, 24 de octubre de 2018

    Hola Gabriel, nuevamente me has maravillado con tu manera de narrar. Me has adentrado en este tipo de literatura y he logrado visualizar los lugares y hechos que describes. Aunque me encantaría hacerte una pequeña observación de tiempo, si no es muy atrevido de mi parte y si me lo permites. Cuando el protagonista desayuna junto al chico un vaso de yogur y una ensalada de frutas, yo, al instante, había intuido que se hallaban en el comedor, pero luego resulta que estaba aún sobre la cama y debido a eso me perdí entre líneas. Creo que faltó hacer una pequeña aclaración de lugar al inicio del párrafo. Y en la parte donde va de regreso a la clínica con el pasillo cubierto de hojas secas y de ramas… no sé… algo no me cuadra. Mencionas que le ayudan a levantarse de la silla, y después comienzas a describir lo del pasillo, pero no supe en qué momento lo descubrió, si había sido cuando miró hacia atrás fuera de la habitación o si se encontraba andando por el mismo. Perdona si mis palabras te incomodan, pero tienes una hermosa narrativa que me encantaría ver tus relatos cien por ciento perfectos. Gracias por compartirlos y te seguiré leyendo.

  • Gabriel Deledda

    RE:

    Gabriel Deledda - jueves, 25 de octubre de 2018

    Hola, Serena. Gracias por tu atenta lectura. Y no, no me incomodas en absoluto; por el contrario, te lo agradezco. Lo que pasa es que cuando uno termina de escribir algo (o reescribir algo, como es este caso) hay muchos errores (unos pequeños y otros no tan pequeños) que pasan inadvertidos para quien lo escrbio, o al menos a mi me pasa. Solo el tiempo y la distancia hacen que pueda notar esos errores y subsanarlos. Sobre los errores que mencionas, te doy la razon. No se si llego a entenderse, pero hay una razon para que la segunda parte del cuento sea un poco.confusa y que hubiera cosas digamos extrañas. En la ultima escena trate de sugerir que el.protagonista esta muerto y que probablemente estuvo muerto desde el momento en que ingirio las.pastillas.

  • Gabriel Deledda

    RE:

    Gabriel Deledda - jueves, 25 de octubre de 2018

    Pero sobre todo gracias por esa primera observacion, la del desayuno en la cama, porque ahora releyendo en voz alta me doy cuenta de que tienes toda la razon. Es que son detalles tan pequeños que a veces pasan inadvertidos... Lo corregire. Gracias :)

  • Serena Arci

    RE: RE:

    Serena Arci - miércoles, 31 de octubre de 2018

    A todos nos pasa (o a mí sí), a veces no vemos ciertos errores en nuestros relatos, pero nada que no se pueda resolver, ¿cierto?. Y quiero decir que me gustó más la primera portada que la actual, pero lo dejo a tu criterio. Mi percepción de que el hombre sigue con vida me gusta más que el que mencionaste en el mensaje anterior, ¡¡No lo Mates por favor!! Tal vez porque soy una romántica empedernida y por eso te suplico que no lo hagas… bueno, después de suplicar no me queda más que felicitarte por tu trabajo, he leído la corrección y ha quedado mucho mejor. Saludos.

  • Francisca Abad Ulloa

    Francisca Abad Ulloa - jueves, 25 de octubre de 2018

    Hola Gabriel, te felicito por este texto. Nuevamente me he encontrado a mí misma leyendo sin querer parar, desde principio a fin. Definitivamente me encanta tu forma de escribir, brillante como siempre. Un abrazo :)

  • Gabriel Deledda

    RE:

    Gabriel Deledda - viernes, 26 de octubre de 2018

    Gracias, Francisca!

  • SDA-love love

    SDA-love love - miércoles, 24 de octubre de 2018

    Sin palabras solo aplausos

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