Hace poco empezamos a hablar de los orígenes de los géneros mediante el género de terror. Seguimos dando pinceladas de todos ellos, esta vez, con el thriller.
El thriller
El término inglés thriller no tiene una definición exacta en castellano. A grandes rasgos podemos decir que es una mezcla de emoción, suspense y hasta miedo (pues una de sus múltiples traducciones es “estremecimiento”).
Es mucho más fácil reconocer un thriller que describirlo, ya que, igual que sucede con el término, tampoco del género literario existe una definición exacta, pero hay que comenzar por algún sitio (¿una historia que hace que te comas las uñas…?).
Misterio
Podemos decir que el misterio sería el más notorio común denominador en cualquier thriller. Un asesinato, una desaparición, un secreto que se respira pero no se menciona, un personaje rodeado de sombras, un complot, una traición, una tela de araña tejida alrededor de algún inocente…
Pensad en Psycho, del escritor Robert Bloch (aunque mundialmente conocida por la película de Hitchcock). Sabemos de la existencia de un asesino y, durante toda la trama, se nos presentan posibles sospechosos. Pero no es hasta el final que descubrimos, en un genial giro; quién está detrás de los asesinatos con esta genial frase:
“¡Madre!, ¡oh dios!, ¡Madre! ¡sangre! ¡sangre!”
Aprensión e introspectiva
Seguramente sea la palabra para definir el sentimiento que nos provoca la lectura de un thriller… ¿ansiedad? También. A montones. Adrenalina en todo caso. Un buen thriller es capaz de mantener altos niveles de adrenalina a través de sus páginas, mediante el uso de giros inesperados y pistas que pueden, o no, apuntar a la solución del misterio.
En El corazón de las tinieblas, antes de embarcarse en su extraña aventura en busca del coronel Kurtz, Marlow siente una extraña sensación al firmar los papeles con los que se compromete a la búsqueda:
[…]Había algo ominoso en la atmósfera […] algo no estaba bien […] En la otra habitación había dos mujeres tejiendo lana negra […] un misterioso sentimiento se apoderó de mí, ellas parecían siniestras y fatídicas […] tiempo después pensaba en aquellas dos, custodiando las puertas de la Oscuridad[…]
Desde buen principio de la historia, Joseph Conrad nos ofrece un presagio de lo que involucra el aparentemente inofensivo viaje a la selva para buscar un oficial perdido, mediante la imagen ominosa de dos mujeres tejiendo lana negra.
Otra característica del thriller es el uso de la introspectiva en las mentes de los personajes, un recurso que, dentro de tramas intrincadas como suelen ser los thrillers, nos permiten conocer las motivaciones de los personajes. En dos líneas, Patricia Highsmith delinea con maestría a sus dos personajes principales de El talento de MR. Ripley y sus intenciones:
“El Sr. Greenleaf era un hombre tan decente, que daba
por sentado que el resto de la gente era
igual de decente. Tom casi había olvidado que existía gente así”
Giros inesperados e intensidad
Los giros inesperados y la intensidad son dos de las características más distintivas del thriller. El libro Perdida, de Gillian Flynn comienza con la lectura del diario de una encantadora y enamorada chica neoyorkina que ha desaparecido, lo cual contrasta con las primeras frases del libro, en el que Nick está describiendo a su amada esposa. Este contraste, así como lo gráfico de la imagen, nos hace pensar que algo no va bien, pero debemos recordar que en un thriller las cosas nunca son lo que parecen en un principio…
[…]Como un niño, me imagino abriéndole
el cráneo, desenrollando su cerebro
y examinándolo cuidadosamente, intentando apresar e
inmovilizar sus ocurrencias. «¿En qué estás pensando, Amy?»
Conspiración
Y claro, no podemos olvidar la conspiración. En 1984 George Orwell crea una distopía en el que todo el mundo vigila a todo el mundo:
“Era casi normal para las personas mayores de
treinta a tener miedo de sus propios hijos”.
Nosotros como lectores, no podemos sino dejar de pensar en qué momento llegará la traición, y de dónde, lo que nos mantiene en un constante estado de tensión. Como escritores, debemos trabajar hacia conseguir ése efecto.
Así, si estás intentando convertirte en autor de thriller, es importante:
- Plantear un misterio
- Tener unos personajes bien delineados y con motivaciones claras
- Sembrar dudas e incógnitas en la historia e ir diseminando pistas aquí y allá ( aunque éstas no siempre apunten a la solución del misterio)
- Redondearlo todo con un lenguaje capaz de crear intensidad y expectativa.
Carlos Riaño ruiz - viernes, 30 de octubre de 2015
Este articulo me parecio fenomenal. Justamente estoy hacieno un guion para largometraje del genero thriller como mi proyecto de grado. Me gustaria saber si podrias recomendarme bibliografia o enviarme si no es alguna molestia algun material en digital que tengas. Muchas gracias
Phillipe Andrew Josserand - lunes, 30 de marzo de 2015
¡Hola gran artículo!, me queda una duda: ¿cuál de las conclusiones siguiente puede ser cierta?: 1) es el thriller un subgénero del género de terror 2) es el thriller un género completamente diferente 3) es el thriller un condimento del género de terror Gracias :)
Mónica Cristina Cena - sábado, 28 de marzo de 2015
El artículo está genial pero se me ocurre que no debe terminar allí. Me parece un género mucho más difícil de lo que se explica.