[Lee la primera parte, la segunda, la tercera y la cuarta parte de este artículo, donde encontrarás los consejos del 1 al 20.]
Miramos la página en blanco y el cursor parpadeante nos devuelve la mirada. “Vamos, muchacho, escribe”, nos dice. Escribir no es fácil –igual lo puede parecer, pero no lo es en absoluto-, especialmente si estás empezando.
Hemos dedicado varias entradas a consejos para los primerizos, que se encuentran inmersos en la aventura de su primera novela (aquí puedes leer la primera parte, la segunda, la tercera y la cuarta). Tanto si solo escribimos por afición como si tenemos la intención de publicar...
Decía Woody Allen que “la vida es una tragedia aderezada con notas de humor”. Como escritores, nuestro objetivo debe ser capturar lo mejor posible de esa vida en nuestras líneas. Por muy sesuda y trágica que sea nuestra novela, en algún momento, debemos recurrir a una pizca de ingenio.
El humor puede ser, en realidad, algo muy serio. “Es un sentido de perspectiva intelectual. La realización de que hay cosas que son muy importantes y otras que no. Y que la vida diaria involucra ambas”, decía Christopher Darlington Morley.
El humor es una poderosísima herramienta para criticar lo establecido. Un gran ejemplo...
Gestionar la enorme cantidad de información que manejamos los escritores mientras escribimos una novela no es una tarea fácil. De hecho puede ser lo más parecido que hagamos a montarnos sobre un toro enfurecido. Por suerte, tenemos a nuestro alcance muchas herramientas que nos pueden ayudar en esta hercúlea tarea.
Ya hemos hablado en otras ocasiones sobre los mapas conceptuales, una técnica que funciona a macroniveles y a microniveles, y nos puede ayudar a esbozar tanto nuestra novela como capítulos y escenas.
Si en artículos anteriores descubrimos cómo podemos usar los mapas conceptuales para escribir una novela, en este nos adentraremos en...
Crear historias tiene ciertos componentes de magia. Con tan solo un lápiz o un teclado y nuestra imaginación, podemos llegar a crear universos imposibles. Y, en ese contexto, en el desarrollo de esas historias que cautivarán a nuestros lectores, encontramos a los antagonistas.
Ya hemos hablado de esta figura en un artículo anterior y queremos profundizar en algunos de los puntos a tener en cuenta durante su desarrollo. Un antagonista puede ser tratado como una herramienta, un simple opositor a los objetivos del protagonista o podemos dotarle de una entidad propia. Ésta segunda opción nos llevará a crear personajes carismáticos, dotados...